martes 12 de enero de 2010

General Samiento, Ferrocarril Urquiza





Un pueblo sin memoria está condenado a no poder realizarse como tal. El pueblo antipopular. La brutalidad del Gran Buenos Aires. La estación de General Sarmiento del ramal Urquiza está condenada a la falta de sensibilidad y sentir estético.

"Pero en la falta de dios se anuncia algo mucho peor. No sólo han huido los dioses y el dios, sino que en la historia universal se ha apagado el esplendor de la divinidad. Esa época de la noche del mundo es el tiempo de penuria, porque, efectivamente, cada vez se torna más indigente. De hecho es tan pobre que ya no es capaz de sentir la falta de dios como una falta."

Martin Heidegger

2 comentarios:

  1. Siempre que cruzo las vías del San Martín hacia San Miguel Oeste o cuando bajo del tren en San Miguel me pongo a pensar en la Estación General Sarmiento. A veces la transito de punta a punta y me impregno de su desolación actual. Pongo mis recuerdos a contrastar. Recuerdo haber ido a despedir contingentes de amigos secundarios que iban a pasar veraneos a Brazil e iban en tren hasta la frontera. Recuerdo ese andén superpoblado y con algarabía reinante. Melodías alegres y machacantes de Titás, David Lee Roth y A-há sonaban en un grabador. Era siempre el mismo cassette con un Eddy Grant atronador: Oh mama living in the front line! ¡Larga vida a estaciones y trenes! Salud y Saludos!
    Nico

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  2. Nicolás: creo que todo se trata de que haya sentido. Puede ser por eso que la estación está de ese modo: carece de un sentido práctico, pero también estético y sentimental. Quizás por eso esté así, insistimos...
    Un abrazo,
    Cecilia y Bernardo

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