martes, 8 de diciembre de 2009

San Antonio de Areco, Ferrocarril Mitre





"El pueblo dormía aún a puños cerrados y dirigí mi petiso al tranco, singularmente sonoro, hacia la cochera de Torres, donde pediría me entregasen el otro petiso, que allí hacía guardar Festal chico.

Un gallo cantó. Alboreaba imperceptiblemente. Como la cochería comenzaba a despertar temprano, a fin de prepararse para el tren de la madrugada, encontré el portón abierto y a Remigio, un muchachón de mis amigos, entre la caballada."

Ricardo Güiraldes: Don Segundo Sombra.

Fin del mito.

martes, 20 de octubre de 2009

lunes, 12 de octubre de 2009

Estación Yrigoyen, Ferrocarril Roca











Barracas. El límite. Imagen de un mundo que ya no es.

Una voz que llega desde muy lejos. La estación Hipólito Yrigoyen es hermosa. Está derruida. Fábricas, talleres y casas tomadas.

"Aquella familia constituyó para mí, como para otras personas, un conmovedor y melancólico símbolo de algo que se iba del país para no volver más…"

Ernesto Sabato: Sobre héroes y tumbas

lunes, 21 de septiembre de 2009

Estética de lo cotidiano


"Have nothing in your house that you do not know to be useful, or believe to be beautiful"
William Morris
Un obsequio de Federico Durand

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Alta Gracia, Ferrocarril Central








Hay un hecho asombroso en la estación de Alta Gracia: nada nos da a suponer que ha de volver el ferrocarril. Las vías están bloquedas por sendas que conducen a una estación ascéticamente arreglada. El entramado de las vías fue rellenado con tosca para que pueda crecer el pasto y así poder hacer un hermoso jardín, olvidando que allí debe correr una formación, no la vegetación.
La sensación de un gigante que yace muerto. Las oficinas del registro civil se instalaron en este sitio, arrebatando a la estación su fin primero.
Un detalle que no es menor: la virgen no está, pareciera que no hay nungún camino hacia donde ir.
Alta Gracia trae, inevitablemente, la memoria de Jorge Durand.

...La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto
Jorge Luis Borges

lunes, 7 de septiembre de 2009

San Miguel del Monte, Ferrocarril Roca (ex Ferrocarril del Sud)





La estación de San Miguel del Monte es un símbolo de una experiencia vital, de algo noble que lucha por crecer y desarrollarse, a pesar de los intereses humanos. La sensación de melacolía invade los andenes. La belleza de su hall, de su entrada, se contrasta con el deterioro de los baños públicos. En todo esto hay una sensación absoluta: se recuerda la belleza olvidada.
Hay una sensación de una buena nueva (demoradísima), de algo por-venir. Sus paredes no claudican ni se rinden a la vejación. Hay algo de eternidad, de resistencia al tiempo. De memoria indecible.

No es un palacio arquitectónico. No es extraordinaria.
Acaso sea por eso.

Nos quedamos con unas palabras de Borges:

Qué no daría yo por la memoria
de que me hubieras dicho que me querías
y de no haber dormido hasta la aurora,
desgarrado y feliz.